
«De mi primera experiencia profesional en una startup tecnológica me traje la experiencia de los hackatones, y siempre he considerado que este formato es increíblemente valioso para desarrollar ideas poco convencionales en poco tiempo», explica Céline Quervel, directora general del CLASSEN. Junto con su equipo, ha puesto en marcha el que probablemente sea el primer hackatón del sector de los revestimientos para suelos.
El objetivo era desarrollar un prototipo funcional en 48 horas, partiendo de un reto real del día a día de CLASSEN: el perfeccionamiento de la tecnología de impresión digital mediante el uso de la inteligencia artificial. Este ambicioso objetivo fue posible gracias a la estrecha colaboración con un experto en IA con amplia experiencia, quien les aconsejó: «Dejad que la IA trabaje por vosotros». De este modo, en muy poco tiempo se pudieron crear prototipos funcionales que, normalmente, habrían requerido semanas o incluso meses.
Los participantes: una mezcla de personal de gestión de productos, del centro de diseño, de marketing, de preimpresión, de producción y de impresión digital, a la que se sumaron expertos externos en inteligencia artificial y especialistas en UX/UI. Personas que apenas se cruzaban en su día a día trabajaban ahora codo con codo.
Divididos en tres equipos mixtos, desarrollaron ideas, diseñaron interfaces de usuario, escribieron código y probaron nuevas herramientas, todo ello con el objetivo de contribuir CLASSEN a dar forma al futuro de la impresión digital en CLASSEN .
Contra todo pronóstico, el enfoque de los equipos no se centró en la infinita variedad de diseños que la impresión digital promete a los clientes. En cambio, de las presentaciones se desprendió que los participantes deseaban, sobre todo, simplificar los procesos internos y hacerlos más eficientes, con la ayuda de asistentes basados en IA, paneles de control o automatizaciones. Un resultado sorprendente que pone de manifiesto la importancia del apoyo inteligente a los procesos.
«En nuestro día a día en la impresión digital, solemos pensar en términos de procesos de producción. Sin embargo, estos dos días han servido para ver el panorama general. El intercambio con otros departamentos nos ha abierto perspectivas totalmente nuevas, tanto a nivel técnico como conceptual. No habría imaginado que en solo dos días pudiera surgir algo tan concreto y bien pensado.
–Timo Linnenbrügger, director del área de impresión digital y laminado
El segundo día, los equipos presentaron sus resultados en una exposición final ante un jurado compuesto por clientes de importancia estratégica, así como por miembros de la familia propietaria y la alta dirección del CLASSEN.
Aunque al final hubo un ganador oficial, la votación del público estuvo muy reñida. Los tres proyectos obtuvieron un número similar de votos. Ya durante el evento, todos los equipos coincidieron en queesto solo era el principio.
«Todos los equipos han decidido seguir desarrollando sus ideas. Ahora estamos aunando de forma específica las competencias de estos grupos interdisciplinares para llevar juntos los prototipos a la madurez comercial. De ello surgirá un nuevo proyecto de innovación, con soluciones reales para retos reales», resume Céline Quervel.
El hackatón no fue solo un formato, sino una señal cultural. Demostró que la innovación en la industria también puede surgir fuera de los ciclos de desarrollo tradicionales: gracias a la apertura, a la ruptura de los silos y al valor de atreverse simplemente a probar cosas nuevas.


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